¡HOLA!

Diego Santamaría

Mi nombre es Diego Santamaría, también soy conocido como “Santa”

Fotógrafo profesional de boda y deporte.

Mi afición por la fotografía empezó hace muchos años, cuando le robaba la cámara a mis padres o mis tíos y jugaba con ella. Fui aprendiendo desde pequeño, jugando con mi cámara pequeña siempre en manual e intentando siempre ver lo que otros no veian, buscando otros ángulos y puntos de vista.

Poco a poco me he ido formando, leyendo muchos libros, artículos, blogs, tutoriales y sobre todo realizando muchos cursos, entre ellos algunos que imparten fotógrafos que han estudiado en EFTI Madrid. Otra de las maneras también de aprender es ver muchísimas fotos y tratar de imaginar cómo está hecha una foto para tratar de ser capaz de repetirla.

He colaborado con revistas, periódicos físicos y digitales y con organizadores de eventos deportivos.

Y sobre todo realizo fotógrafía de boda y parejas, que es la otra de mis grandes pasiones. El captar ese momento único, la tensión de ser un día único, irrepetible.

Me gusta buscar esa emoción y que se vea en las fotos, que las fotos sean únicas, que la pareja vea en sus fotos sus pasiones y sus deseos. Cada boda para mi es un reto que disfruto, la preparación, conocer a la pareja, pensar en qué tipo de fotos les gustarían, llevarlas a cabo, disfrutar todos con ello, buscar localizaciones para llevar a la pareja, dibujar en un cuaderno las fotos principales que quiero hacer (aunque siempre se deje parte a la improvisación) y sobre todo formar parte de ese día único es algo que me encanta.

También realizo books fotográficos y cuando tengo un rato libre, salgo al campo o a la playa para capturar ese paisaje que nos rodea.

Vivo en Asturias pero nací en Aranda de Duero (Burgos), por lo que suelo realizar mi trabajo en esos lugares, aunque me desplazo a cualquier sitio si un buen reportaje lo merece.

Si tienes cualquier petición, consulta o deseas preguntar cualquier cosa deja tu teléfono en un mensaje o llámanos. Siempre es mejor escucharse que leer un frío email